Estación Sol
Nueve de la mañana
Un ancianito sonríe a su violín
y una mujer -intuyo la suya- le sonríe a él
mientras sostiene las partituras
que con tanto mimo mira
Imposible no ausentarse de la marabunta
Imposible no sentir
A unos cuantos metros bajo tierra
donde todo ahoga
es posible advertir
una rendija de aire fresco
y sonreir